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He
conocido el infierno, desde que te fuiste.
Como
el cruel invierno, cuando las hojas caen tristes.
Cada
una de mis lagrimas, fueron como llamas.
Que
salieron del alma y quemaron mis entrañas.
Pensar
en ti, era mi tormento, por no tenerte un momento.
Escuchar
tu voz como el viento, mi alma anhela sediento.
Mi
corazón esta enfermo. Mi vida es un infierno.
Por
las noches solo hay desvelo, porque eres mi cielo.
Por
Victor Gonzales |