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LA AMENAZA DE LA
CARNE ROJA
La pila de
pruebas en favor de este argumento crece cada año. Una dieta
alta en carne roja aumenta sustancialmente el riesgo de
padecer algunas variedades de cáncer. Estudios que se
iniciaron hace 20 años, ligan el consumo sustancial de carnes
con tumores malignos en el colon, el recto, el páncreas y la
próstata.
El estudio más
reciente, hecho por investigadores de la Universidad de Iowa,
muestra que una dieta alta en carne roja duplica el riesgo de
sufrir linfomas (cáncer del sistema linfático).
La ingesta
ocasional de carne de res está bien (después de todo, la carne
contiene nutrientes importantes).
Pero trate de
que sus porciones se limiten a unos 90 gramos (algo parecido
al tamaño de una baraja de naipe) y elimine la grasa antes de
cocinar el bistéck.
Y para reemplazar la carne
Si deja de comer carne, ¿qué le queda? Frutas y vegetales, y
cuanto más coma, menor el riesgo de enfermar de cáncer.
Investigadores de la Universidad de California en Berkeley
analizaron 156 estudios que correlacionan la dieta y el
cáncer.
En casi todos los casos, conforme aumentó el consumo de frutas
y vegetales disminuyó el riesgo de tumores malignos. Las
personas que comían porciones muy reducidas y poco frecuentes
de frutas y vegetales tenían el doble de riesgo de sufrir
cáncer que quienes más las comían.
La evidencia es tan clara que el Instituto Nacional del Cáncer
de Estados Unidos insta a todas las personas a comer al menos
cinco porciones diarias de frutas y vegetales.
Sin embargo, una encuesta reciente hecha entre los
estadounidenses mostró que menos de una tercera parte de ellos
cumplen con tal recomendación.
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