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Por.:
Cristian Johnson
Hablando
con la comunidad Venezolana
Hace
dos domingos en un salón en la Iglesia Saint Jean Baptiste,
tuve la oportunidad de compartir con la comunidad venezolana
momentos muy agradables durante una pequeña reunión en el sótano
de la Iglesia donde funciona la Misión Santa Teresa de Ávila,
después de la celebración de la misa dedicada a la Virgen de
Coromoto Patrona de Venezuela.
La
Dr. Marina de Ratmiroff, Cónsul General de la República
Bolivariana de Venezuela en Montreal, me contó que más que
una misa, “El encuentro era una invitación a un voto de
reflexión, especialmente este último año que ha sido tan
difícil para la humanidad.”
La
comunidad venezolana en Montreal participa activamente en
muchos eventos culturales en la ciudad. Existe un sistema de
correo electrónico por medio del cual, se les informa a los
abonados sobre todas las actividades que se realizan en la
provincia de Québec. “Es una manera de mantenernos unidos y
reafirmar nuestra identidad,” agrego.
La
Virgen de Coromoto, tiene una interesante historia. Se le
apareció al cacique de la tribu de los Coromotos, una
parcialidad cercana a la que es hoy la ciudad de Guanare el
Estado Portuguesa, el 8 de Septiembre de 1591.
Conversando
con Militza Núñez durante la reunión contó que, “Cuando
por primera vez se le apareció al cacique, el se molestó
tanto que le lanzó una flecha. Luego la virgen se le apareció
una segunda vez en la mano en forma de una pequeña imagen”.
Militza
siguió contando, que el cacique, “ Envolvió la imagen en
unas hojas y la escondió en la choza donde vivia. Luego la
encontró Juan Sánchez, un español creyente y la llevó a
una capilla y le encendió una pequeña vela, la cual se
mantuvo encendida por varios días hasta que se consumió
sola. Ese debió ser el primer milagro, ya que la vela era tan
pequeña que no debia durar más de unas horas.”
En
la celebración de la misa los miembros del Consulado de la
República Bolivariana de Venezuela participaron leyendo parte
de las escrituras. El padre José Villar ofició la misa a la
congregación que colmó el hermoso espacio interior de la
iglesia construida a finales del XlX. Ente los asistentes hubo
persona de varios países Latinoamericanos. El padre Villar
contó, “La Virgen de Coromoto, es muy querida por las
personas que vienen a la Misión Santa Teresa de Ávila por la
sencillez y dulzura que emana de su imagen.”
Como
parte de la celebración de la misa, el Padre Villar y la
comunidad, ofreció pequeñas arepas de harina de maíz, a los
niños que en gran número habían acompañado a sus padres.
También acudieron muchos jóvenes a bendecir sus mochilas
escolares.
Lo
más impactante fue la ofrenda hecha a la virgen. Al pie de
una bella imagen se colocó un bate, un guante, una pelota de
baseball, un cuatro, y dos pequeñas fundas. Según Militza Núñez,
esta es una idea del padre Villar, para mostrar a las personas
que asistieron a la misa, se les pide a los que hacen la
ofrenda que lleven ciertos elementos que caracterizan la
identidad venezolana. “El baseball es el deporte nacional,
la pelota esta autografiada por Andrés Galárraga héroe del
deporte nacional, un saco de café como unos de nuestros
tradicionales productos y una bolsa de Harina Pan, que es
harina de maíz con la que se hacen las ricas arepas
venezolanas, ” agrego Militza Núñez.
“Quizá
junto con el cuatro, nuestro instrumento típico, debimos
haber colocado también, un arpa y las maracas.”
La
reunión continuó alegremente, no faltaron los bocados típicos
y la buena conversación, compartiendo la música de René
Orea Sánchez, un joven virtuoso de la flauta traversa, que se
ha enamorad de la gran diversidad cultural de este país y con
quien estaremos hablando pronto.
Para
mas información sobre la Misión Santa Tersa de Ávila: (514)
843 4113. |