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Por.:
Christian Johnson
En
nuestra cultura Occidental, posiblemente el
elemento simbólico más significativo es la cruz, símbolo
del lugar donde murió Cristo por la salvación de la humanidad;
aunque para muchos estudiosos, Cristo no fue crucificado en una
cruz sino colgado en un madero, para otros la cruz donde murió
tenia forma de una T.
Pero
dejando ese tema polémico para otra ocasión, hablemos más
bien de la celebración del Día de la Cruz, que en América
Hispana se festeja con tanta devoción popular. Pero antes
hagamos un recuento histórico.
A
través de la historia de la humanidad, mucho antes de la
llegada de Cristo, todos los pueblos del planeta tenían un
calendario de celebraciones populares. La mayoría de estas
celebraciones obedecía a fenómenos naturales como el
movimiento del sol y la luna que afectan los climas, cosechas y
todos los ciclos de la vida. En aquel entonces era natural que
los pueblos hicieran ofrendas y sacrificios a sus deidades
cuando cambiaban las estaciones.
Una
de tantas celebraciones en América era la fiesta del sol, lo
que los Incas llamaron el Inti Raimi. Este era el momento cuando
el astro rey estaba más alejado de la línea ecuatorial. Este
fenómeno es conocido en la Astronomía como el solsticio de
verano. Esta era la fecha cuando muchos pueblos ofrecían
sacrificios y agradecían por las cosechas.
En
Europa y Asia, estas costumbres con sus particulares fiestas
también se festejaban.
La
gran mayoría de las celebraciones populares en el mundo
cristiano son consecuencia del sincretismo religioso, del
desplazamiento de ritos ‘paganos’ que fueron sustituidos por
celebraciones de la Iglesia Católica. De esa manera era más fácil
convertir a los pueblos a la fe cristiana.
Una
de esas celebraciones que marcan la llegada de la primavera, que
nos llegó de España con muchas de sus características, es la
celebración del Día de la Cruz.
En
El Salvador y América Central, esta fecha reviste particular
importancia y está relacionada con la llegada de las primeras
lluvias, cuando los pueblos prehispánicos rendían culto a la
naturaleza y a la fertilidad de la tierra, representada en la
deidad Azteca de Xipe Totec. Este fue un Dios importante
para estos pueblos en la época precolombina y uno de los
principales en el panteón mesoamericano.
En aquel entonces el culto a Xipe Totec se
efectuaba desollando una victima y cubriendo una imagen del dios
con su piel. Esto representaba el nuevo manto; de la misma
manera que la tierra se vestía con una nueva capa de vegetación,
así se vestía el dios con la piel de las victimas
sacrificadas.
Obviamente todos estos sacrificios
desaparecieron con la Conquista Española y con la conversión
de estas poblaciones a la fe cristiana. Sin embargo, muchos de
los elementos culturales sobreviven a pesar del pase de los años.
Para algunos estudiosos, uno de los últimos
remanentes de este rito es la celebración de la Cruz de Mayo,
la cual se cubre con flores y frutos. La cruz debe ser hecha de
‘palo de jiote,’ simbolizando el cambio de una piel por otra
y la renovación de la vegetación. Una de las características
del ‘Palo de Jiote,’ es que se reproduce con facilidad, lo
cual es utilizado como elemento simbólico en este ritual.
En España en la región de Andalucía, de
donde migraron muchas personas hacia América durante la
conquista, también se celebra el Día de la Cruz recubriendo la
cruz con flores y frutas. Con el paso de los años y el contacto
de los pueblos se hace difícil muchas veces establecer el
origen cierto de una tradición. Posiblemente en este caso, el
proceso de enculturación fue reciproco, cada pueblo aprendió
del otro.
Por acá en Montreal donde la cruz también
revestía gran importancia, hasta que las antenas de los medios
de comunicación le quitaron su lugar predominante sobre la
ciudad, la celebración cobrará fuerza este sábado en las
iglesias hispanas de la ciudad. Algunos miembros de la comunidad
salvadoreña se darán cita en la Iglesia de Nuestra Señora de
Guadalupe, para hacer ofrendas a la cruz.
El
padre Fernando Ferrera dice que el domingo se hará mención de
la celebración, pero que como después del Segundo Concilio del
Vaticano, cuando la Iglesia tomó pasos para
actualizar sus rituales al mundo moderno, muchos actos y
fechas fueron cambiados. Según la nueva liturgia el Día de la
Cruz, se celebra ahora el 14 de septiembre. “Sin embargo, los
pueblos siguen celebrando como lo han hecho tradicionalmente el
3 de mayo, especialmente en El Salvador,”dijo el padre
Ferrera.
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