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Por.:
Christian Johnson
¿
Cuánto cuesta una vida…Cuánto vale una hija?
En
los tiempos actuales parecería que la vida , como todo lo demás,
es el producto de una ecuación de costos y ganancias. Que
crearla es tan sencillo como hacer una torta. Tomamos un
espermatozoide por acá, un huevo por allá, los juntamos y
los introducimos dentro de un “horno biológico” y listo.
El resultado es una criatura y en algunos casos, cuando al
“chef”se le va la mano, se logran hasta seis vidas por el
precio de una.
En
otros casos, es posible crear la vida dentro de un platillo de
vidrio en un laboratorio, usando como ingredientes unas células
de piel, un huevo y un poco de corriente eléctrica. Este es
el famoso proceso para hacer bebés clonados, reducido a su mínima
esencia.
Pero
no importa si el niño o niña es fabricado a la antigua,
entre un hombre y una mujer que se encuentran por cuestiones
de destino, o si más bien es producto del desarrollo tecnológico
de la humanidad. Para aquellas personas que son padres o
madres, un hijo es más que un elemento físico. Sabe bien un
padre o una madre, que un hijo, es una relación continua a
través del tiempo y el espacio, con un ser al cual nos atamos
emocionalmente para siempre.
Esa
es la esencia del dilema. Ser o no ser. El ser, que se
encuentra por circunstancias del destino, atado emocionalmente
a otro ser. Esa criatura que vemos crecer desde el primer
momento que la cargamos en sus noches de desvelo, sacándole
los gases después que ha lactado; escuchar sur balbuceos a lo
largo de su eterno aprendizaje; Levantarnos a media madrugada
una y otra vez, ansiosos por sentir su aliento, para saber que
¡si vive todavía!
Ver
como le salen sus primeros dientecitos o cuando se cae por
primera vez tratando de aprender a caminar o andar en
bicicleta. La criatura que ansiosa o temerosa acude a su
primer día de clases.
El
niño que rompe un vidrio en la casa del vecino jugando a la
pelota. La que pelea con su hermana por una vieja muñeca. La
que trae a sus compañeros a dormir a casa. Hasta que un día
ella también se va en busca de su propio camino, bajando por
el pasillo de la iglesia.
O simplemente la que prefiere escaparse en le asiento
de una motocicleta, agarrada de la cintura del “hombre de su
vida”. Porque como ser independiente, no le pertenece a
nadie, solo comparte su existencia con otros a través de los
lazos de amor.
Pero
muchas veces, las cosas en la vida no ocurren como uno quiere
y la feliz historia se transforma en un drama humano; se
presentan complicaciones disfrazadas de jugadas del destino,
que como puñaladas certeras se nos clavan en las más hondas
entrañas, pretendiendo arrebatarnos ese ser que hemos
aprendido a querer tanto.
Ese
es el caso de Jheanyne Jaramillo, una niña ecuatoriana de
diez años, que el pasado Julio 2002, fue diagnosticada con
osteosarcoma osteoblástica, un cáncer raro de hueso, a la
altura de la rodilla izquierda.
Al
principio sus padres no podían creer los diagnósticos que
los médicos en el Ecuador, les fueron entregando. Wilman
Jaramillo, como padre, quería que fuese una equivocación,
una pesadilla. Pero no. El diagnóstico era certero y la
posibilidad de muerte para Jheanyne inminente.
Después
de un tratamiento de emergencia de quimio-terapia, el pronóstico
empeoró. Las posibilidades de impedir el avance del cáncer,
con los limitados elementos tecnológicos con los que cuentan
los países en vías de desarrollo como los nuestros, era
imposible. La única solución, era amputarle la pierna.
Gracias
a la solidaridad de las personas acá, en el Ecuador y a la
tenaz perseverancia los padres de Jheanyne, se lograron
superar murallas de inconmensurables dificultades. Por
cuestiones del destino se presentaron dos alternativas. La
primera ir a los Estados Unidos, donde a través de una
operación se le podría reemplazar la parte afectada del hueso con una prótesis de
un material especial. El costo total seria de $350.000. Para
un hombre que mantiene su familia con apenas $ 300 mensuales,
esto sonó como toda la deuda externa de América Latina
junta, imposible de conseguir.
La
segunda posibilidad se presentó cuando una de las tantas
cartas que Jheanyne escribió llegó por medio de su tía
Adriana que vive en Toronto, a manos del Dr. Mark Isler, un médico
Canadiense. El costo en Montreal seria de aproximadamente $
25.000. Este siendo también una meta de difícil alcance no
desanimó a la familia y literalmente moviendo cielo y tierra,
lograron llegar a este país.
La
operación se llevó a cabo el lunes 7 de enero en el hospital
Shriners de Montreal. De acuerdo al Dr. Isler, la operación
fue un éxito total. El Dr. Isler donó los honorarios de su
trabajo y la ayuda para lograr la autorización del viaje.
Pero
este no es el final
feliz de este drama humano.
Jheanyne
necesitará rehabilitación para volver a caminar. La prótesis
hecha de una aleación altamente resistente que no es
rechazada por el cuerpo humano, que a propósito costó
$10.300, involucra un largo proceso de adaptación, ya que los
huesos crecen y la prótesis no.
Además,
para completar el tratamiento, Jheanyne necesita 16 sesiones
de quimoterapias que en el Ecuador cuestan entre $500 y $800.
Como ella debe permanecer en rehabilitación por un periodo de
seis meses, esos tratamientos deben ser realizados y pagados
acá. Obviamente que los costos son mayores que en el Ecuador.
Antes
de regresar, Jheanyne debe empezara recibir estos tratamientos
ya que sino el cáncer tiene altísimas posibilidades de
volver a manifestarse. Asimismo, todavía se deben los pasajes
y todos los tramites necesarios para que ellos llegaran hasta
Montreal. Dice Wilman Jaramillo, con un sentido de humor
característico de todo Quiteño,
“Tengo tantas deudas que tendré que irme a España a
torear las deudas.” En cierta forma el éxito de la operación
hasta el momento le ha devuelto la razón para vivir. Un poco
de humor, le ayuda a sobrellevar su carga.
Por
otro lado, gracias a los medio de comunicación, el publico ya
conoce de esta caso de cerca, ya se ha visto involucrado, ya
siente el dolor ajeno como propio, ya se ha establecido un
vinculo emocional con Jheanyne y como tal, la comunidad está
reaccionando de una manera maravillosa. Varios actos se están
llevando a cabo para socorrer a esta familia. Motivados por
ese amor que une a un padre, a una madre, a una familia y a
toda una comunidad se están superando monstruosos obstáculos
burocráticos y económicos.
Ahora
somos todo parte de este dilema. Tenemos dos alternativas, o
somos parte del problema o parte de la solución. Las personas
que quieren ser partes de la solución de Jheanyne pueden
hacerlo de la siguiente manera:
El
próximo viernes 17 de enero, la comunidad mexicana donará
los fondos obtenidos durante la tradicional Partida de Rosca,
que se llevará a cabo en el restaurante La Finca, ubicado en
22 rue Saint-Paúl est. Adultos $5.00, niños $3.00. Para
información de este evento: Yesica Ochoa (514) 730 4124 o
Berta Milling (514) 820 3511.
La
comunidad ecuatoriana está organizando un evento que se
llevará a cabo el próximo 1 de febrero, en el centro La
Jeunesse de Montreal. Habrá música, baile, rifas, bebidas y
mucha alegría para compartir durante el evento. Para más
información: Blanca Barberán
al (514) 931 5943.
Donaciones
directas se pueden hacer al Project Brotherhood Society,
ubicado en el 655 rue Sauriol est, Montreal, Quebec, H2C 1T9,
(514) 387 4477.
Si
deciden ser parte de la solución y asistir a estos eventos,
tendremos la oportunidad de conocernos mejor, viéndonos cara
a cara, ya no seremos un número de las estadísticas de una
de las comunidades de esta ciudad, seremos personas con una
identidad de solidaridad humana.
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