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Por.:
Christian Johnson
Francisco
Mena Sandoval: Un análisis de la situación de El Salvador.
Mientras
más escucho hablar a Francisco Mena-Sandoval, ex-militar
Salvadoreño convertido en guerrillero durante la revolución
de los años 80, sobre la situación política, social y económica
actual de la República del
Salvador, me percato que a pesar de las diferencias
históricas y culturales que existen entre los países de
Ibero América, prevalece un común clamor entre todos ellos.
La búsqueda de una mayor justicia social que redunde en
mejores condiciones de vida para sus habitantes, es una meta
común que muchos como él quieren alcanzar.
Desde
1931 El Salvador ha estado sometido a gobiernos militares, los
cuales frecuentemente respondieron a la tensión política con
violenta represión. Después de las elecciones de 1977 en las
cuales el General Carlos Humberto Romero fue electo
presidente, la subversión política se incrementó
considerablemente. Una junta militar que lo derrocó en
octubre de 1979 no pudo contener la guerra civil entre grupos
de izquierda y derecha. Es durante este periodo que los
derechos humanos sufrieron las mayores agresiones por parte de
los movimientos de derecha, llegando hasta el asesinato de
personalidades influyentes como el connotado caso del
asesinato del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero. Esta situación
causó gran emigración de ciudadanos salvadoreños hacia
Canadá en la década de los 80s.
En
aquel entonces, Mena Sandoval
era capitán en el ejército salvadoreño y estaba
profundamente preocupado por los acontecimientos que se
estaban llevando a cabo en el país, “Yo soñaba mucho con
ser militar y servir al pueblo. Pero me fui dando cuenta que
esta meta no podía lograse. Los militares mas bien iban en
contra de la voluntad popular,
estaban a cargo de ejecutar fraudes electorales, llevar
a cabo torturas y asesinatos. Y naturalmente, eso iba contra
mi formación como cristiano y salvadoreño. Como ser humano
me sentía frustrado. A consecuencias de esta situación, el
10 de enero de 1980 con 140 compañeros del cuartel Santana me
uní a las guerrillas de Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional.”
Mena
Sandoval explica esta etapa de su vida en gran detalle en su
libro, “De Militar a Guerrillero.” Dijo que de esta época
de lucha armada, quedan muchas satisfacciones y sinsabores. El
precio emocional de tomar la decisión de abandonar las
“comodidades”del cuartel por las menos auspiciosas
condiciones de vida, bajo continua zozobra, luchando cuerpo a
cuerpo con un enemigo mejor armado y apoyado por los Estados
Unidos exigió grandes sacrificios en su vida personal. Para
él, esta fue una lucha en situaciones precarias justificada
por sus ideales auspiciados por una convicción política, la
cual destaca el bien común por encima de los intereses
personales.
Uno
de esos momentos desgarradores en su vida personal, fue
enterarse casualmente de la muerte de su madre, ocurrido en
Montreal. “Mientras leía un viejo diario en un pueblo, abrí
una página y me encontré con la noticia, quise quedarme con
el periódico para leerlo una y otra vez, pero la dueña me
dijo que no le había leído y que no me lo podía regalar.”
Aunque
su madre no estaba muy de acuerdo con su cambio de militar a
la guerrilla, ella le hacia llegar pequeñas raciones de
“queso petacón y sardinas madrigal, acompañados de una
pequeña nota que firmaba ‘con mucho amor’. Nunca pude
despedirme de ella,” agrego con gran nostalgia.
Actualmente
Mena Sandoval vive en España donde
se desempeña como profesor en el Master de Cooperación
y Desarrollo de la Universidad de Barcelona. Además, es el
responsable de la Cooperación internacional de la Red Europea
de Dialogo Social. Su ausencia del medio salvadoreño ha sido
una experiencia de crecimiento humano e intelectual.
Dirigiéndose
a un grupo de conterráneos en un restaurante de Montreal,
durante una reunión para la prensa, Mena Sandoval hizo una
evaluación de la reciente historia socio-política que rodea
el entorno acontecer salvadoreño, relacionándola a otros países
en vías de desarrollo, también drásticamente afectados por
las unilaterales políticas de desarrollo impuestas por el
bloque de países desarrollados. “De acuerdo a los preceptos
de la política neo-liberal Las metas económicas se han
antepuesto a las metas humanas. Para mí, la vida es más
importante que la economía, creo que hay que incluir la
felicidad como un elemento de lucha política, ”dijo.
Agregó
que la lucha política hoy en día no puede llevarse a cabo
como un enfrentamiento armado, sino más bien hay que basarla
en el dialogo, en las experiencias cosechadas de las acciones
del pasado y en el ingenio político del presente. En vista de
que nuestros problemas sociales y económicos en América
Latina son comunes, agrego que, “Hay que globalizar la
lucha, a través del
dialogo internacional.”
Considera
que el proceso de globalización tal cual planteado por los países
desarrollados, es perjudicial, “Es muy negativo porque
cuando se habla de competitividad, la verdad es que nuestros
pueblos no están preparados, debido al subdesarrollo de
nuestros gobiernos que no tienen la capacidad de competir en
el mercado internacional. Durante la primera mundialización
que se nos impuso, pudo haberse hablado de que nos exigían
sembrar ciertos productos como el café o la caña de azúcar
que a ellos les convenía, pero entonces nos facilitaban un
mercado donde vender nuestros productos. Ahora, en esta nueva
etapa, nos obligan a quitar los aranceles de nuestras
fronteras y no nos permiten vender nuestros productos fuera.
Es triste decirlo ahora, que como consecuencia de estas políticas,
mas del 50% de los
artículos que nosotros consumimos en nuestra canasta diaria
en El Salvador, hoy los estamos importando. Eso representa el
verdadero interés del comercio internacional y los problemas
que nos causa este modelo de globalización.”
Mena
Sandoval, piensa que el acuerdo de paz firmado en la década
de los 90s, ha fallado, “Porque no se logro romper las
viejas estructuras económicas y sociales que todavía rigen
los destinos de El Salvador.” Agrego,
que. “Para que haya un cambio real, es imprescindible
la participación más activa de los sectores populares.”
Se
manifiesta en contra de la ola de privatizaciones que se esta
llevando a cabo en Ibero-América, “A causa de estas
privatizaciones los países se quedan sin ningún patrimonio
para ni siquiera poder hacer prestamos a los organismos
internacionales.” Agrego, que estas privatizaciones afectan
la verdadera justicia social de los pueblos, ya que convierten
los servicios básicos en elementos de rentabilidad económica,
alejando a los sectores menos favorecidos de mejores
condiciones de vida.
Con
respecto a la situación política actual, dijo que los
salvadoreños deben recuperar esperanzas e ilusiones. Sin
embargo, recalcó los continuos fracasos históricos de los
regímenes políticos en su país. “Esto, no-solo es una
realidad de los gobiernos anteriores, sino que también ha
sido consecuencia de la acción política actual. De partidos
que por mucho tiempo hemos venido pregonando por cambios
profundos y luego nos acomodamos al sistema interesándonos más
el estatus-quo del puesto que ocupamos como funcionario de
gobierno, como diputados o alcaldes. Nos olvidamos que debemos
buscar las raíces de los problemas y producir los cambios que
necesita El Salvador, ” enfatizó Mena Sandoval.
Si
bien es verdad que hoy en día es difícil gobernar un país
sin la aprobación tácita de Los Estados Unidos, también es
cierto que se pueden lograr los objetivos de justicia social a
través de un proceso mas honesto de negociación entre
gobiernos. “Hay que tocar tierra. La experiencia de la lucha
social me lleva a concluir que
más vale el ingenio que una política de confrontación.”
Algunos
de los presentes sugirieron que Mena Sandoval debería
postularse a candidato en las próximas elecciones sobre la
base de su probada honestidad y dedicación a una justa
propuesta política en beneficio de los marginados de su país,
a lo que él respondió,
“No tengo ambiciones presidenciales. Sin embargo, sí
el deber me llama y hay que aceptar esa responsabilidad, la
aceptaré si llega el momento. Pero no es una propuesta
inmediata, más bien a largo plazo, concluyó.
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