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Por.:
Christian Johnson
Gobierno
de El Salvador invita a empresarios
canadienses Segunda Feria de Productos Exportables.
Una
de las cosas que más disfruto de vivir en esta ciudad es poder
ir a los mercados latinos de Montreal
o visitar las tiendas que se especializan en todos esos
productos que son parte de nuestra cultura gastronómica.
Que
rico es poder comerse la gran variedad de empanadas, pasteles, y
platos típicos de todos los países de América Latina.
Además,
se consiguen todos los ingredientes para preparar nuestros
platos favoritos y tranquilizar la nostalgia, que actúa como un
gran imán que nos llama a la tierra donde nacimos. Algunas
veces, después de comerse una buena arepa con carne mechada, o
una hayaca en navidad, o las empanadas colombianas, chilenas o
argentinas, lo que provoca más bien es salir corriendo de
regreso.
Pero
para muchos, regresar no es una posibilidad, así que más bien
disfrutamos de las cosas de nuestra tierra que extrañamos,
consumiendo todos esos artículos traídos de tan lejos y que
son conocidos entre los comerciantes como,
“productos nostálgicos.”
El
otro día una Beatriz López, una amiga que regresó de
Venezuela, me trajo algunos chocolates que son muy famosos por
allá y que son parte de la infancia de todo venezolano. También
me trajo un dulce de guayaba. Me escondí en el baño para no
compartir con la familia (je). Que rico poder comerme bocado a
bocado un pedazo de la memoria de antaño atrapados en el sabor
de esos chocolates. Con cada mordisco un recuerdo.
Cuando
le llegó el turno al dulce de guayaba, salí catapultado al
pasado al patio de la casa de mis padres cuando tenia siete años.
Recordé que había una mata de guayaba y que cuando tenia
frutas era todo un espectáculo natural. Algunas maduras
caían al
suelo, otras se las comían los pájaros. A mi me gustaban las
pintonas porque todavía no desarrollaban los gusanos tan típicos
de estas frutas. Cuantos gusanos no me habré comido sin
saberlo. Me subía a
la mata, trepándome por las ramas más delgadas de esa madera
tan dura para coger las mejores.
Recuerdo
el olor del dulce de los cascos de guayaba que llenaba toda la
casa, mientras mi madre los cocinaba en las tardes de verano.
Los
sentidos son como la máquina del tiempo que nos permite
regresar a saborear el agridulce de nuestro pasado.
Todos
estos productos que son traídos del sur, son la fuente de
ingreso para muchas personas que se quedaron y que trabajan la
tierra. La demanda de los que estamos lejos, significa ingresos
para ellos. Muchos se organizan y participan en ferias
internacionales para promocionar sus productos entre los
importadores canadienses.
Precisamente
esta semana se esta llevando a cabo una de estas ferias en la
ciudad de San Salvador y muchos viajeros internacionales están
haciendo los contactos para aumentar la variedad de productos.
Según
Carolina Calderón, de la embajada salvadoreña en Ottawa, este
año y los exportadores salvadoreños han decido imprimirle una
gran dinámica a este evento para ampliar su participación en
el mercado internacional. Además, como parte de su política
económica, el gobierno decidió participar activamente en el
desarrollo de la feria y ofreció a los empresarios
internacionales la estadía en los hoteles salvadoreños,
transporte de ida y vuelta al aeropuerto y una bonificación de
U.S. 200 dólares hacía le valor del pasaje de avión
“La
invitación ha despertado gran interés entre los importadores
de productos nostálgicos, nombre con el cual se define al
mercado potencial de productos relacionados a las tradiciones de
nuestros pueblos que comparten raíces culturales comunes,”
agregó Calderón. “Esto incluye artesanías y muchos
productos alimenticios que se producen en El Salvador.”
Myriam
Zapata, de la empresa Candesa Aliments, de Montreal dijo, “El
propietario de la compañía, Héctor Aguilar, es quien tuvo la
suerte de viajar. Nos parece una gran idea y una manera muy
eficiente de promocionar los productos en el mercado. Nos
interesan las especias, los atados de dulce, los frijoles, la
pimienta, los relajos, la horchata, la tusa, el loroco, la
cebada y la vainilla”
Héctor
Aguilar, propietario de CMN Global Traders de Toronto, desde su
teléfono celular en Chicago dijo, “Ya estoy en camino a San
Salvador y estoy muy agradecido por la invitación. Desde hace
25 años importamos productos de El Salvador, nos interesan
todos los productos comestibles.”
Otra
compañía canadiense que ya confirmó su asistencia es
Cayaguanca. Su propietario Reny Romero, de origen venezolano
importa productos para toda la comunidad latina de Montreal.
Ramón
Quintanilla director y miembro fundador del Centro de Desarrollo
Salvadoreño, CEDESAL, quien viajará a su país natal para
asistir a la feria. “Es una gran oportunidad para hacer los
contactos necesarios para ofrecerle a los pequeños empresarios
salvadoreños de Montreal mayores alternativas para que puedan
incrementar sus inventarios con todo los productos alimenticios
que tiene nuestro país que ofrecer, dijo Quintanilla.”
“Estamos
seguros que todos nuestros invitados, llegarán con las mejores
impresiones de nuestro país, que a pesar de todas sus
dificultades históricas, no se detiene en su afán de
avanzar,”concluyo Carolina Calderón.
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