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Por.:
Christian Johnson
Jaguar
Negro. Selva Blanca.
Ya
estoy de regreso en Montreal. Pasé cuatros maravillosos días
en una pequeña granja en una región remota de la
provincia de Ontario. Estuve haciendo una serie de entrevistas
para un documental de televisión sobre Juan Uyunkar, un nativo
ecuatoriano, miembro del Clan Jaguar Negro –Yaru Kiap–
de la comunidad Indígena Shuar, originarios de la amazonía
ecuatoriana.
Los
indígenas Shuar han poblado ésta región que colinda con
Brasil y Perú desde hace miles de años. En octubre del 2001,
Juan Uyunkar y su hijo Edgar, fueron invitados por una comunidad
indígena canadiense para compartir sus conocimientos sobre la
medicina natural ancestral. Desde noviembre de ese año, pesa un
impedimento de salida sobre
ambos ecuatorianos como consecuencia de haber sido
acusados de la muerte de una anciana de una comunidad indígena
de Canadá, que estuvo presente en una ceremonia de limpieza
espiritual que ambos ecuatorianos dirigían, como parte de las
actividades de intercambio cultural programadas entre ambas
comunidades.
Según
la publicación del Internet, “Canoe News,” en su sección
“Law and Order,” de marzo 11, 2002, ambos
ecuatorianos han sido acusados de negligencia criminal,
causando muerte, administrando, traficando con, e importando a
Canadá, una sustancia controlada. Maria Ventura una residente
de Manitowaning, que actuaba como traductora de los ecuatorianos
al momento del supuesto ilícito, también ha sido acusada de
negligencia criminal causando muerte, administrando y traficando
con una sustancia controlada. Según ésta publicación, los
tres son responsables por la muerte de la anciana Jane
Maiangowi, de 71 años, miembro de la Primera Nación
Wikwemikong, de la Isla Manitoulin.
De
acuerdo con las declaraciones de William Trudel, abogado
criminalista y defensor de Juan Ayunkar, este es un caso
sumamente único y difícil, ya que ambos ecuatorianos vinieron
al país invitados por una organización que promueve la salud a
base de los principios de la medicina tradicional de sus
pueblos. Sin embargo, recalcó, que este no es un caso del
enfrentamiento cultural entre los pueblos del sur y los del
norte. Este caso debe ser defendido sobre la base de las
acusaciones, que indican que los implicados han administrado e
importado sustancias controladas a este país. Habría que
establecer una conexión directa entre un brebaje que es
utilizada en la ceremonia y la muerte de esta anciana, lo cual
no ha sido establecido. Estas son personas buenas que vinieron
con el exclusivo propósito de ayudar a curar a varias personas
en esa comunidad, cosa que lograron, ya que muchas personas que
estuvieron presentes en la ceremonia atestiguan este hecho, según
el abogado Trudel.
De
acuerdo con los documentos de la fiscalía, los Uyunkar
supuestamente dieron de beber un té a varias personas que
asistieron a un encuentro, con el propósito de limpiarlos como
parte de un proceso de curación espiritual y física.
La
fiscalía alude, que dicho brebaje es preparado a base de varios
compuestos extraídos de plantas medicinales originarios de la
amazonía, que producen efectos alucinógenos y que
supuestamente, fueron los causantes de la muerte de la persona
en cuestión. A pesar de que estas sustancias han sido
utilizadas por miles de años, por los
pobladores de esa región, en Canadá, el uso de ésta
sustancia esta bajo control del estado.
Juan
Uyunkar, dijo, que después de haber recibido la invitación
cumplió con todos los requisitos legales que le fueron exigidos
tanto en su país de origen como los de Canadá. También indicó
Uyunkar, que, además, cumplió con los requisitos de las
aduanas de los Estados Unidos, por donde pasó en ruta hacia
Toronto. Dijo, además, que él goza de gran reputación como médico
naturista en el ámbito internacional. Está era la segunda
ocasión que Uyunkar era invitado a este país, debido al gran
éxito obtenido durante su primera visita durante septiembre del
2001..
Agregó
Uyunkar, que rechaza los cargos que se le imputan. Que el no es
brujo, ni curandero, ni Shamán. Él es considerado por su
comunidad como “Uwishin,” o médico, “cuyo papel es el de
conectar a su pueblo con las deidades superiores para
protegerlos de las fuerzas del mal.” Dijo, además, que para
alcanzar este nivel requiere de muchos años de estudios con los
ancianos y sabios de su comunidad. Que el amaestramiento dura
toda la vida, que se trata de un proceso de constante
aprendizaje.”
Conversando
como antropólogo con Uyunkar, pude constatar el complejo y
profundo sentido de la vida que reúne la cosmología Shuar. Ésta
antigua cultura aborigen, a través de conocimientos
transmitidos de generación en generación, ofrece explicaciones
muy detalladas de cómo se originó el universo y como
aparecieron todas las especies vivas sobre el planeta.
Explicaciones que marchan acorde a los análisis más recientes
de la ciencia moderna.
El
pueblo Shuar como muchos otros pueblos aborígenes, conciben su
existencia basada en una armoniosa relación con la naturaleza.
No consumen alcohol, no fuman el tabaco y no consumen carne de
cerdo, ya que estos elementos son considerados como portadores
de energías negativas.
Los
Uyunkar llevan más de un año esperando las acusaciones
preliminares que se llevaran a cabo a finales de marzo, en las
cortes de la comunidad donde están viviendo. Ambos estuvieron
en prisión durante tres días. Gracias a la ayuda de un grupo
de personas bondadosas, que aprecian su esfuerzo de querer
compartir su medicina, se logró recolectar 20.000 dólares para
cubrir la fianza que impuso el juez. Como condición, ellos no
pueden salir de la provincia de Ontario, practicar su medicina,
cambiar de domicilio, ni trabajar. Además, cada lunes deben
reportarse a la estación de policía local.
A
pesar de que gozan de todas las comodidades en la granja de
Judith Jones, que les ha ofrecido su incondicional apoyo, los
Uyunkar han pasado momentos de gran tristeza a causa de ésta
separación de su
cultura y de sus familias,
que dependen de ellos para su subsistencia.
Una
de las cosas que más le afectó a Juan Uyunkar, fue la muerte
de su nieto, aparentemente a causa de una mala práctica médica.
Edgar, su hijo, estaba recién casado cuando llegó a Canada en
el 2001, él tiene un pequeño hijo de dos años que no ha visto
desde su salida del Ecuador.
Lo
que complica más la situación de los Uyunkar, es el hecho de
que este juicio posiblemente se prolongará, y que requerirá de
muchos expertos que deberán proporcionar análisis y
testimonios. Esto requiere de la consulta a varios
profesionales que deben venir de varios países para
declarar. Todo esto significa costos adicionales. Según Judith
Jones, que está a cargo junto con otras personas de recaudar
los fondos para la defensa, los costos sobrepasaran fácilmente
el medio millón de dólares.
A
pocas semanas de darse inicio el juicio, el drama personal para
los Uyunkar recién comienza. Si no obtienen los fondos
necesarios, no podrán defenderse adecuadamente y pueden ser
considerados culpables. Esto no solo les costaría su libertad
personal, sino que cerraría las puertas a futuros intercambios
culturales de este tipo. Quedarían tipificadas estas sustancias
como ilegales. Lo más curioso es que una compañía solicitó
una patente sobre la ayahuasca y le fue concedida. Después de
una airada protesta ante el gobierno Norte Americano, ésta
patente fue revocada.
Cuando
Juan Uyunkar sale a caminar, por los extensos campos vecinos a
la granja donde se hospeda,
tratando de ahogar el espacio que lo separa de su hogar
en el Ecuador, sus miradas parecen remontarse por encima de los
ejidos cubiertos de nieve, mas allá de esa selva blanca que lo
envuelve todo. Como un jaguar negro, sigilosamente cruza el
puente del tiempo, buscando el retorno a su distante
morada.
Si
alguien puede ofrecer ideas para ayudar a recolectar fondos para
la defensa de Juan y Edgar Uyunkar, puede escribirme a mi correo
electrónico: christianjohnsonj@sympatico.ca
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