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Por.:
Christian Johnson
Jean
Charest,
promotor de
la soberanía de Quebec.
“Gracias a sus
desaciertos políticos durante los primeros ocho meses de su
gestión política, Jean Charest, se ha convertido en uno de los
principales promotores de la soberanía de Quebec,” dijo
Bernard Landry, el pasado domingo.
Fue durante un
desayuno ofrecido a 600 seguidores y miembros del Parti
Quebecois en los sótanos de la iglesia de Saint-Jean-Berchmans
que Landry fustigó severamente al premier de Quebec, después
de darle una efusiva bienvenida a sus coidearios. “Gracias por
venir a ofrecer su apoyo en una fría mañana invernal,” dijo el
Jefe de la Oposición oficial de Quebec.
Luego de agradecer
la intervención de André Boisclair, diputado de Goin ante la
Asamblea Nacional quien abrió el evento, Landry resaltó la
meteórica carrera política del joven diputado que ha ganado la
representación de su circunscripción por cuarta ocasión
consecutiva.
Después de esta
introducción protocolar, Landry aprovechó la ocasión para
abordar con determinación sobre la soberanía de Quebec, un
tema que para muchos es materia del pasado.
Sin embargo, para
Landry, el tema de la cesación de Quebec del resto de Canadá
está más vigente que nunca. Aún en medio de una globalización
económica, que para muchos está homogeneizando las culturas
universales, Quebec debe buscar su independencia para
preservar su cultura y la forma de vivir de sus siete millones
de habitantes. Para él, el movimiento soberanista no está
reñido con le proceso de la globalización, todo lo contrario,
es una necesidad, es la única forma de garantizar los logros
sociales alcanzados en ésta provincia.
Es precisamente
buscando la independencia política y preservando una ideología
que apoya la solidaridad humana entre los diversos grupos
económicos y sociales que cada día se integran a ésta
provincia, que se logrará la importancia histórica de Quebec
en el contexto mundial, señaló Landry durante su fogoso
discurso.
El ex-premier de
Quebec hizo hincapié en las diferencias culturales e
ideológicas que separan a los francófonos de las otras
culturas de Norte América. Mientras que el resto busca el
enriquecimiento personal, los habitantes de Quebec buscan
mejor calidad de vida apoyando al estado en la implementación
de servicios básicos. “Yo no quisiera ser un hombre rico en un
país donde la mayoría no tiene acceso a la educación y a los
servicios de salud,” agregó Landry.
Landry considera
que las políticas neo-liberales que Charest está implementando
en Quebec son la causa de su actual gran impopularidad entre
los electores. “Él está destruyendo todo lo que hemos logrado.
Hasta las guarderías infantiles, que aún al precio de siete
dólares diarios son más asequibles a las familias trabajadoras
de Quebec, ya que por los mismos servicios en otras provincias
como Ontario se debe pagar 40 dólares diarios,” declaró Landry.
Por esa razón, considera Landry que Charest es un elemento
‘vital’ para lograr la soberanía.
El director del
Partido Quebecois, dijo que se había quedado como director
después de su derrota las pasadas elecciones para lograr la
soberanía de la provincia en el futuro cercano. “Me iré cuando
llegue el momento, la batalla continua,” agregó Landry.
Según el Jefe de
la Oposición oficial, la diferencia del movimiento soberanista
de ahora y el del anterior referéndum del año 85, en el cual
se impuso el criterio de la unidad nacional con apenas treinta
y cinco mil votos, radica en que ahora cerca de un millón
doscientos mil personas que no pudieron votar en el anterior
referéndum están ahora en la edad de votar.
Curiosamente, gran
parte de los asistentes a este evento eran hombres y mujeres
de más de cincuenta años, los famosos "Baby Boomers."
Según Stephan
Febbrai, uno de los pocos jóvenes presentes durante el
desayuno, “Esta ausencia de la juventud representa el
desencanto con la política que comparten muchas personas de mi
generación. Hay que empezar a concienciar los jóvenes en el
ámbito escolar sobre sus responsabilidades políticas para que
se integren a la lucha social.”
Ésta apatía
juvenil por la vida política también se podría explicar debido
a que la población original de Quebec no se reproduce,
prefieren no tener hijos y dedicarse a sus pasiones
personales, lo que ha motivado a los gobiernos de Quebec y a
Canadá a buscar inmigrantes para aumentar la población de éste
inmenso país.
Como datos
estadísticos del Gobierno de Canadá podemos observar lo
siguiente:
Según el censo del
2001, Quebec es una de las dos provincias con personas de
mayor edad. Sólo el 24 por ciento de la población tiene menos
de diecinueve años, la menor proporción en todo Canadá. El 13
por ciento de la población son personas mayores de los 65
años. El número de personas de más de ochenta años aumentó 42
por ciento. SE proyecta que esta franja de la población
aumentara otro 46 por ciento en la próxima década.
La población
laboral esta conformada de un segmento en aumento de personas
entre los cuarenta y cinco y los sesenta y cuatro años. de
mayor edad
El número de niños
en la edad preescolar de menos de cuatro años había
disminuido en 16 por ciento.
Este mismo censo
indica que había 3, 704,635 mujeres y 3, 532,845 hombres en
Quebec. De estos, 660 mujeres y 130 hombres tenían más de cien
años.
Por eso es que la
población hispana, que según las encuestas es de 70.000
personas, - dato para mi dudoso- bien organizada y unida en
sus propósitos, puede tener grandes logros políticos, sociales
y culturales en ésta provincia. |