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Por.:
Christian Johnson
La
Vida es un trompo...
Estoy
pensando en el cubano que pidió refugio al Canadá, después
de viajar desde la Habana en el tren delantero de un avión,
en condiciones de extrema baja temperatura. No conozco su
nombre, solo su hazaña. He tratado de contactarlo, pero todavía
no he tenido suerte. Me cuentan que está viviendo con un
amigo en la zona oeste de Montreal.
Parece ser, que él
no sabía que el avión venia a Montreal ni que el viaje se
tardaría tanto. Me contó otro cubano, que conocía a alguien
que habló con él, que como hay muy poco espacio disponible
para maniobrar y ponerse cómodo dentro del compartimiento de
la rueda, que este hombre tuvo que permanecer apoyado al eje
principal de la rueda durante todo el viaje.
Me
contó, que cuando el avión iba llegando al aeropuerto de
Dorval, antes de bajar las ruedas,
el sistema hidráulico que hace moverse el mecanismo,
es calentado para que se descongele el aceite en su interior.
Que el calor era tan intenso en la superficie del eje durante
el aterrizaje, que este hombre había sufrido quemaduras de
consideración en los brazos. No me consta, es lo que
me dijeron.
Seguí pensando, que
coraje, arriesgarse a perder la vida para poder cambiar de
residencia.
Para muchas
personas, las condiciones de vida en sus países de origen son
tan difíciles que están dispuestos a cualquier cosa para
salir de esa situación. Y lo trágico, es que el dilema no
termina logrando salir. En muchas circunstancias, los
problemas recién empiezan después de llegar al destino.
Especialmente si no tienen los papeles en orden, si no hablan
el idioma y si no tienen una red social de amigos y parientes
que le ayuden a completar la transición.
En esta ocasión hablemos sólo de las nuevas
condiciones de trabajo con la que se encuentran muchos
viajeros que vienen buscando el sueño americano. Por lo
general muchas personas que llegan a Quebec de Iberoamérica
como inmigrantes, no hablan Francés y no están
familiarizados con el sistema y deben aceptar cualquier
trabajo que se les ofrezca. Conocidísimos son los casos de
profesionales, médicos, abogados y catedráticos, por no
decir personas que han tenido otro trabajo durante toda su
vida, que se encuentran con la abrupta realidad que deben
barrer pisos, limpiar casas y desempeñar todo tipo de
actividades para lograr mantener a su familia. No tiene nada
de mal desempeñar esto trabajos que son honestos y
necesarios. Lo digo por experiencia propia. A mí me ha tocado
ser asistente de cocina, lavaplatos, chofer, extra en la
filmación de películas y obrero de construcción. Una
experiencia que me ha enriquecido espiritualmente, como pocas
cosas en la vida. He conocido a personas increíbles durante
estas experiencias.
Lo malo es que
muchas veces, como saben que no eres de aquí, las personas
que te contratan abusan de tu situación. Conocí el caso de
un joven venezolano que trabajó colocando mercadería en las
perchas de un gran almacén, empleado por un sub-contratista,
que nunca le pagó un centavo porque sabia que su situación
migratoria no estaba regularizada. Más de una mujer le he
escuchado decir que le ha tocado trabajar limpiando casas para
no recibir un centavo de remuneración.
Hace poco fui
testigo de un grupo de personas que trabajo el 31 de
diciembre, bajo una intensa lluvia helada, estacionando vehículos
sobre el pavimento resbaloso. Cuando fueron a cobrar, le
dijeron que no les podían pagar porque tres semanas después
de haber realizado el trabajo, uno de los dueños de un automóvil,
supuestamente había hecho una denuncia reclamando 800 dólares
que había dejado en la guantera. Imagínense,
después de casi un mes. Además, quien deja 800 dólares en
la guantera. Lo único que estaban haciendo los dueños del
local de banquetes era tratar de pagar menos por el servicio,
rebajando el supuesto dinero faltante del precio convenido.
Esto no quiere decir
que las todas las condiciones de trabajo en este país sean
desventajosas, todo lo contrario. Aun las persona que no
tienen sus papeles en regla están amparados por la ley
Canadiense y pueden reclamar sus derechos. Evidentemente, es
mejor estar del lado de la ley para estar mas protegido.
Los lazos de
solidaridad en estas condiciones de migración son muy
importantes para que los nuevos llegados puedan acoplarse lo más
rápido posible. Como comunidad, debemos trabajar en conjunto
para ayudar a los otros a adaptarse rápidamente al sistema.
Hay que aplicar la regla de oro: Haz por el prójimo lo que
quieras que otros hagan por ti.
Bueno ahora quiero
hablarles de algunos Ángeles guardianes que andan por allí,
vigilándolos y preocupándose por las necesidades de los que
están atravesando situaciones difíciles. Hay varios, hombres
y mujeres cuyas buenas acciones se hacen sentir.
Quiero mencionarles
el trabajo de Blanca Barberan, que día a día, entre sus
ocupaciones familiares, encuentra tiempo para dedicarle a los
demás. Ella es ecuatoriana, de la provincia de Manabí, una
hermosa región de la costa ecuatoriana de mujeres guapas,
hombres valientes y de comida sabrosa. Ella llegó a Montreal
como estudiante de Inglés en 1977. Luego conoció as esposo y
terminó radicándose en
esta ciudad.
Entre las
actividades que está desarrollando Barberan,
estos días, es la organización de un espectáculo
para recaudar fondos para dos niños que están siendo
sometidos a delicados procedimientos médicos. Una es Jheanyne
Jaramillo, que fue operada de un cáncer en la pierna
izquierda, que amenaza con extendérsele al resto del cuerpo
si no continua el tratamiento de quimioterapia. El Dr. Mark
Isler logró salvarle la pierna, sustituyéndolo con una prótesis
especial. Hasta el momento la operación ha costado más de
25.000 dólares. A pesar de que Jheanyne sigue un proceso
lento de rehabilitación, tuvo que regresar al Ecuador a
continuar con la quimioterapia, ya que allá es subsidiado por
el hospital oncológico y es menos costoso, ya que ella no es
residente y no tiene derecho a medicare..
Otro de los casos es
el del niño Daniel Loor, conocido como “Gollito,” que
padece de una seria deficiencia renal. Sus dos riñones están
dañados. Ya la dialisis no le surte efecto y esta reteniendo
mucho liquido en su cuerpo. Su padre le va a donar uno de sus
riñones para salvarle la vida. Los médicos no cobraran
honorarios, y el hospital en la ciudad de Manta, en el
Ecuador, donde se llevará a cabo la delicada intervención,
tampoco cobra. Sin embargo, hay implementos desechables que
son indispensables para la operación, cierto equipo que solo
se puede usar una sola vez. Es un equipo que limpia la sangre
y mantienen al paciente vivo mientas
se hace el trasplante. Eso tiene un costo de 6.000 dólares
americanos.
Por eso, Blanca
Barberan junto con el Project Brotherhood, la Fundación Ecua
USA y muchos grupos voluntarios, están organizando la velada
del sábado 8 de
febrero de 2003,
para recaudar fondos para dos niños ecuatorianos que
necesitan urgente asistencia medica y solidaridad humana. Habrá
una velada benéfica en su honor con la participación de
Mariachis, grupo de danzas infantil y otras sorpresas. Gran
Rifa benéfica
con más de $ 2000 en premios. Pasajes, DVD, canastas y
licores entre otros Comidas latinoamericanas y bar completo. Música
para bailar y los mejores DJs del momento en el local de la
Locanda Verde - Salón # 2.
Yo tendré la suerte
de compartir el escenario, como animador del evento poniendo
un grano de arena para ayudar darle a esta situación un final
feliz.
Hay muchos Ángeles
por allí. Hay oto grupo que funciona bajo la organización de
la Fundación Ecuatoriana Canadiense, cuya presidenta es
Victoria Sánchez que con su grupo también están organizando
eventos para muchos niños iberoamericanos que están
atravesando difíciles situaciones de salud. La próxima
semana les cuento más.
Para terminar, como
dicen los mexicanos, que ya han hecho una considerable donación
a esta causa, no se me rajen. Recuerden que la vida es un
trompo. Algunas veces uno no sabe dónde va el avión o que
nos puede pasar durante el vuelo, siempre es bueno contar con
un Ángel guardián. ¿ Puedo contar yo con Uds.?
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