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Por.:
Cristian Johnson
El
Padre Perna...
Al
ingresar por las grandes puertas de la iglesia de Nuestra Señora
de Guadalupe nos encontramos con un amplio y sobrecogedor
espacio interior. Los fieles colman las naves de la iglesia.
En el altar, el padre Xavier Perna, de gran carisma y fácil
palabra, se dirige a la
congregación, “No crean que las cosas son fáciles, en la
vida hay que sacrificarse, hay que estudiar mucho para lograr
nuestras metas,” les dice a los padres de familia reunidos
esperando la ceremonia de bendición de las mochilas
escolares.
El
padre Perna es Español de la villa Catalana de Tremp, ha
estado a cargo de la misión desde que llegó a Montreal hace
20 años. De amplia sonrisa, es una persona muy querida y
respetada en la comunidad. Después de la misa nos concedió
una agradable entrevista en su pequeña y austera oficina
ubicada en el sótano de la iglesia.
Cuando
le pedí que me contara porque quiso ser sacerdote, se rió y
dijo, “Tanto vamos a retroceder? No se olvide que tengo 66 años.”
Contó que primero quiso ser médico pero que vivió una
experiencia religiosa a los 19 años “Tuve un deseo de irme
a otros países, al Oriente a predicar el evangelio. Estudié
teología en Francia y viví en ese país durante 20 años
como maestro de escuela. Luego pedí ir a los Estados Unidos
para perfeccionar el Inglés y allí conocí la gran comunidad
Hispana de ese país, allí hay mas de 30 millones de Hispanos
viviendo en los Estados Unidos.”
Ya
en Los Estados Unidos se encontró de nuevo con sus raíces
Hispanas, “Me agradó ese contacto, ya que no había hablado
castellano todos los años que viví en Francia. Ya había
decidido quedarme en
Chicago cuando recibí una llamada del Obispado de Montreal
pidiéndome venir a esta ciudad. Hace 20 años acá no había
sacerdotes que hablaran Español, fue entonces cuando vine
a esta ciudad y fundé esta misión,” recordó con
gran nostalgia en su mirada.
Sobre
la crisis que esta atravesando la Iglesia Católica, él opina
que, “Se está dando pasos para mejorar. Hoy los aspirantes
al sacerdocio se seleccionan entre personas ya adultas con
criterio formado, no como antes que se hacia entre jóvenes
que muchas veces no tenían una vocación religiosa.
Creo
que muy pronto se va a dar la posibilidad que los sacerdotes
se puedan casar. Hay que resolver algunos aspectos de tipo
económico, ya que el sueldo de sacerdote es mínimo, alcanza
bien para una persona, pero ya con la familia cambia la
situación,” contestó sin vacilar
La
iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe es muy hermosa, es
amplia, cómoda y muy limpia, “Es patrimonio histórico, fue
construida en el año 1923 por el famoso arquitecto de Québec,
Ernest Cormier, quien también construyó la Universidad de
Montreal, el Marché de Bonsecours y el Palacio de
Justicia,” agregó con gran orgullo.
Con
respecto a los costos del mantenimiento impecable de un
edifico tan grande nos dijo que las limosnas no alcanzan,
“Las personas dan lo que pueden. Pero como dijo Darwin, la
necesidad crea el órgano. Yo he tenido que ingeniármelas
para cubrir los gastos, que son muchos. Hemos reparado el
techo, la fachada y siempre hay que hacer mucho mantenimiento.
Contamos con los ingresos del alquiler de las habitaciones de
la residencia, de la venta de recuerdos y del pequeño
restaurante que funciona los domingos en este sótano.”
Mientras
conversábamos se escuchaba a través de la puerta las voces
de las personas que saboreaban las empanadas recién
preparadas. “La misión es un punto de encuentro de los
Hispanos en la comunidad, aquí se dan cita para compartir
noticias, ayudarse y mantener el contacto entre sí mientras
disfrutan de las comidas típicas. También se celebran aquí
las fiestas tradicionales con música y danza,” puntualizo
el Padre Perna.
He
notado que en esta misión la misa se celebra diferente, “Es
que hemos extendido las antenas bien alto para escuchar lo que
quiere la gente. Si durante la ceremonia los fieles quieren
hablar se les escucha; si quieren música, se les da música;
si quieren traer a los niños, lo hacen. Es una ceremonia muy
interactiva. Después de la comunión de los mayores, se
reparte pan no consagrado a los niños, ya que ellos también
quieren participar. Hoy hemos bautizado las mochilas
escolares,” contesto el Padre Perna.
Hablando
sobre los Hispanos, el Padre Perna recomienda, “Que se
adapten al país lo mas que puedan. Que no
pierdan sus valores de familia, lengua y religión.”
Después
de despedirme el Padre Perna quedó conversando y compartiendo
su alegría de vivir mientras disfrutaba de un ceviche. Al
salir del edificio me encontré con Blas Regla, uno de los jóvenes
que había bautizado su mochila, él estudia en la Universidad
de Montreal en la facultad de altos estudios comerciales. Le
pregunté si la bendición mejoraría sus estudios, “Lo hago
por mi fe, pero el resultado depende de mí, ” contesto rápidamente;
en otras palabras, como dice el refrán: A Dios rogando y con
el mazo dando.
La
Misión de Nuestra Señora de Guadalupe está ubicada en el
1969 de la calle Notario, teléfono: (514) 525-4312. |