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Por.:
Christian Johnson
Desde
Toronto partió para El Salvador
“La
Caravana de la Esperanza”
Para
los momentos del cierre de esta edición me encuentro en
Toronto, para hacerle una entrevista a un sacerdote ecuatoriano
que se encuentra dándole los últimos preparativos a una
caravana de buses que parte para Centro América.
El
Padre Hernán Astudillo al frente de un grupo de voluntarios de
la comunidad hispana de esta ciudad, salió este jueves en la
madrugada desde la Iglesia Anglicana de San Lorenzo, rumbo a El
Salvador y Guatemala con la tercera “Caravana de la Esperanza.”
“Según
San Pablo, la fé sin obras es una fé estéril, por eso es
importante poner en práctica lo que creemos, esta es mi manera
de creer en Dios,” comentó el padre Astudillo, mirando con
satisfacción los cinco buses escolares.
Esta
iniciativa comenzó a consecuencia de los terremotos que
azotaron El Salvador en enero del 2001. “Ese primer año
llevamos cinco autobuses, 12 contenedores con víveres, útiles
escolares equipo médico
y medicinas que generosamente recolectó la comunidad salvadoreña
en Canadá, además de 150.000 dólares
en efectivo que se utilizaron para la compra de un
terreno de cinco manzanas sobre la cual se asentó lo que es hoy
la comunidad de San Lorenzo.”
Cuenta
el padre Astudillo, que esa parcela de tierra, con la ayuda económica
del Sínodo Luterano y el
grupo de Acción de Iglesias Conjuntas hoy cuenta con 100
viviendas donde
viven 100 familias víctimas del terremoto. Esas personas en
gratitud decidieron ponerle el nombre de San Lorenzo a su
comunidad en honor de la iglesia de San Lorenzo en Toronto.
A
las seis de la tarde del miércoles se reunió el entusiasta
grupo de hombres y mujeres voluntarios que manejarán estos
autobuses escolares, para revisar todos los detalles y organizar
todos los requisitos para tan largo viaje.
“La
parte más difícil del recorrido que dura 12 días, es
atravesar México. Por dos razones, la primera es por su geografía;
la vías son más angostas y la topografía más abrupta.
Segunda, la corrupción de las autoridades, que no vacilan en
sacar provecho de la situación solicitando considerables sumas
de dinero para permitir el paso libre por su país de una
caravana de solidaridad humana.”
Además
de 200 dólares de derechos que se deben pagar por cada autobús
en México y 100 dólares en Guatemala, las autoridades locales
exigen dinero para permitir el paso de los autobuses por varios
puntos de control a lo largo del recorrido.
Según
el padre Astudillo, esta es una situación que ha mejorado últimamente
debido a las denuncias hechas a través de los medios de
comunicación ante los organismos oficiales de ese
país. “Este dinero podría ser mejor utilizado para
ayudar a personas necesitadas,” agregó el padre Astudillo.
Nacido
El Valle, un pequeño poblado rural en el sur de los Andes
ecuatorianos, cerca de la capital provincial de Cuenca, el padre
Astudillo espera poder hacer lo mismo por la gente pobre del
Ecuador en un futuro cercano. De su pueblo natal dice
jocosamente el sacerdote, que “Es la sucursal del cielo en la
tierra.”
on doce días de viaje, uno por cada apóstol. Son doce hombres y
mujeres que representan a toda una comunidad de hispanos, que se
puso de acuerdo para solidarizarse con sus hermanos de El
Salvador.
s? Con razón que la humanidad anda tan
confundida.
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