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Por.:
Christian Johnson
Perú Negro, una
noche de historia.
La brillante
presentación en Montreal de conjunto de danza y canto “Perú
Negro” el pasado viernes en el Centro Pierre-Péladeau,
demostró una vez más lo que se puede lograr cuando se siente
orgullo por la herencia cultural propia.
Fue una noche de
ritmo, canto, humor y nostalgia; una entrega total de una
treintena de artistas que puso todo de su parte para deleitar
e informar al público sobre el pasado y presente de un pueblo
atrapado por la esclavitud. Una triste y trágica circunstancia
histórica de la humanidad, que transplanto violentamente
aldeas enteras de africanos al continente americano para
trabajar las nuevas tierras conquistadas.
Pero
fundamentalmente la presentación de Perú Negro fue una
maravillosa lección de historia.
Según el
programa del evento, la historia de Perú Negro es una
consecuencia de un hecho que sucedió en los años 1700, cuando
las autoridades peruanas le prohibieron a los negros esclavos
utilizar sus tambores, elemento vital para su expresión
cultural y eje dinámico de su proceso de identificación de un
pueblo arrancado violentamente de su entorno cultural.
Desprovistos de
todas sus pertenencias y transportados como carga humana,
varios pueblos africanos se encontraron ante una adversidad
social, histórica y económica y colocados en un ‘nuevo
continente’ como simples herramientas de trabajo. Un sistema
colonial que, además de explotarlos físicamente, pretendió
aniquilarlos culturalmente.
En Los negros
que trabajaban en las haciendas agrícolas en Perú se
percataron que golpeando las cajas vacías donde transportaban
los productos agrícolas, producían una riqueza de sonidos y
matices que les permitía recrear sus ritmos y melodías. Fue
así como de una tragedia nació el famoso cajón peruano,
instrumento vital para el sonido único de la música afro-peruana.
El proceso
cultural que había empezado hace miles de años en África
continuó su proceso cultural en América.
Según el programa
de Perú Negro, son dos los grupos precursores de lo que es
hoy la música afro-peruana. Uno fue el grupo seminal
Cumanana, fundado por Nicomedes Santacruz que se disolvió en
los años 70s y el otro es Perú Negro, fundado en 1969 por
Ronaldo Campos, un músico que tocaba el cajón en un
restaurante limeño frecuentado por turistas.
El propietario del
restaurante alentó a Campos a que usara el cajón para que
adaptara su repertorio a la música negra. Es así como nació la
agrupación, que al poco tiempo ganó el gran premio del
Festival de Canto y Danza en Buenos Aires, Argentina ,
convirtiéndose en poco tiempo en un tesoro nacional cultural
de Perú.
Pero como los
hechos culturales no se producen aisladamente ni se mantienen
estáticos y sin cambio en el tiempo, Perú Negro vivió en su
seno un proceso de transformación musical gracias al
percusionista cubano Jesús ‘el niño’ Nicasio, quien tocaba en
Lima en los añas 50. ‘El niño’y Campos tocaban juntos en
Cumanana e introdujeron la conga cubana y el bongó a la
música afro-peruana. Fue ‘el niño’ quien adaptara los primeros
golpes de tambor utilizados para éste genero. Hoy en día su
nieto ‘Macarito’continua la tradición como miembro del grupo.
Durante la
dictadura militar de los años 70s Perú Negro recibió apoyo de
un régimen buscaba ganar aceptación en las masas populares
apoyando varios aspectos de la música popular.
Cuando muere
Ronaldo Campos en el 2001, su hijo Rony tomó la dirección.
Bajo la dirección del nuevo director, el grupo vivió otra
transformación, enriqueciéndose de otros instrumentos como la
quena y de otros híbridos como el ‘batajón’que es una mezcla
de un cajón y la batá ( tambor afro-cubano de doble cabeza).
La lección de
historia no se detiene allí. Perú Negro ha tenido que superar
situaciones económicas difíciles como consecuencia de la caída
de la industria turística internacional. Muchos de sus números
que requieren de vistosos y costosos vestuarios, por un tiempo
tuvieron que ser suspendidos. En Perú, el grupo sobrevivió con
sus presentaciones en locales nocturnos restaurantes.
Sin embargo, estas
dificultades no le han impedido a Perú Negro continuar
avanzando con su trabajo de difusión cultural. La presentación
en Montreal es parte de una extensa y exitosa gira por varias
ciudades norteamericana.
Lo más importante
de este encuentro es apreciar como varios elementos de
diferentes culturas se han fusionado para crear un estilo
propio y como la comunidad peruana y latinoamericana se siente
identificada con estas expresiones de música y danza. Es más,
este grupo ha venido a enriquecer el inventario musical de
Perú y ganar su propio espacio ante un público internacional
que en el pasado estaba familiarizado exclusivamente con la
música tradicional andina y sus instrumentos de viento.
La ironía
histórica, es que el dolor de un pueblo arrancado
violentamente de sus entrañas durante el siglo XVI, trajo su
bagaje cultural que enriqueció el panorama cultural del ‘nuevo
continente,’de una manera indeleble, imprimiéndole el sello
único de lo que llamamos ‘latinoamericano.’
De los negros
de África, que hacinados en reducidos espacios y maltratados
físicamente y que durante generaciones pudieron mantener viva
y transformar sus raíces culturales, podemos aprender que lo
que llevamos adentro no nos lo puede quitar nadie si lo
sabemos defender con convicción. Por eso, se pueden hacer
callar los tambores pero nunca se podrá apagar el ritmo |