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Por.:
Luis Delgado
Aparicio-Porta
Tito
Puente y Eddie Palmieri lo han obtenido en más ocasiones
El Sabor Latino en el Grammy
En
1958, la Academia de las Artes y las Ciencias de la Grabación
de los Estados Unidos decide premiar cada año a los mejores
discos. Surge de esta forma el trofeo Grammy y es entregado
fundamentalmente a las expresiones de mayor arraigo en la unión
norteamericana, lo que implica su popularidad universal. Me
refiero al jazz y al rock and roll. Desde su inicio es visto
como el equivalente del Oscar cinematográfico y la Academia
explica que premia la excelencia artística y de la grabación,
pero no necesariamente las ventas ni la popularidad. A mediados
de los setenta, el fenómeno de la salsa en Nueva York recuerda
la poderosa presencia de la música latinoamericana y por eso se
crea la gaseosa categoría Mejor Grabación Latina que es
acaparada por los salseros, aunque involucra también a
baladistas y personajes del pop. La primera vez que lo recibe un
músico latino es en 1975. Pero, curiosamente, no se trata de
algún exponente de la tendencia dominante en el mercado, o sea
del sello Fania, sino del delirante y vanguardista pianista
Eddie Palmieri y su disco El sol de la Música Latina que tiene
en la parte vocal a Lalo Rodríguez con apenas catorce años de
edad. ...
Sus
temas "Una Rosa Española"(danzón inspirado en una
pieza de Los Beatles) y la portentosa descarga "Un día
bonito" merecen el unánime aplauso de la crítica. John
Storm Roberts en su libro El toque latino: El impacto de la música
latinoamericana en los Estados Unidos señala que: "Por un
margen muy amplio, durante los últimos cien años la música
latina ha sido la mayor influencia externa sobre los estilos de
música popular en Estados Unidos (...) Dejando aparte estilos
específicamente latinos que han arrasado a Estados Unidos desde
la habanera de finales del siglo XIX, aquellos particulares de México
y el Caribe se han instalado por medio de Puerto Rico y el
sudoeste chicano. Desde la década de 1930 se sumó a la música
bailable, desarrollada principalmente en Nueva York, la
denominada salsa". El Grammy es acaparado en sus primeros años
por figuras mayores de la música afrolatinoacaribeñoamericana.
En 1976 lo obtiene nuevamente Palmieri, esta vez por la producción
Pieza Maestra Inconclusa. Al año siguiente le toca al conguero
Mongo Santamaría por Dawn. Justo reconocimiento cuando en 1978
lo recibe el maestro Tito Puente por Homenaje a Benny Moré, el
venezolano César Miguel Rondón escribe en El libro de la
salsa: Crónica de la música del Caribe Urbano: "todos
entendieron que el premio no era tanto para el disco como para
la obra total del maestro canoso. Para el mundo de la música
popular de nuestro tiempo, el Grammy es algo así como la meta
definitiva, el mayor de los reconocimientos. Durante muchos años
la música latina (y entre ella, la caribeña) había sido
abiertamente ignorada por la academia que otorga el galardón.
Es apenas en 1975 cuando se abre una nueva categoría música
latina que de hecho ha sido entendida exclusivamente como
salsa". Como vemos, la excelencia musical era indiscutible.
Pero la variedad de propuestas irá planteando retos y problemas
a la Academia.
En
1979 recibe el galardón por primera vez una agrupación de
Cuba: Irakere, liderado por su creador y pianista Jesús
"Chucho" Valdés y contando en sus filas con el
saxofonista Paquito D'Rivera y el trompetista Arturo Sandoval.
El disco escapaba al estilo premiado hasta entonces y se
encuadraba, más bien, en una nueva versión del jazz afrocubano
creado por Mario Bauzá y Frank Grillo "Machito". De
Nueva York, el Grammy viaja a la otra costa norteamericana y es
entregado al vibrafonista Cal Tjader* por La Onda Va Bien, y al
tecladista Clare Fisher (autor de Morning) por Guajira Pa'la
Jeva. Se reconoce así a dos personajes que no siendo latinos
son fundamentales en el desarrollo de la música caribeña y, más
precisamente, del llamado jazz latino. El indudable arraigo que
la música latinoamericana va alcanzando en los Estados Unidos
obliga a la Academia a crear otras categorías. Una sola
resultaba insuficiente para retratar su enorme riqueza. Entonces
van apareciendo los apartados de Salsa, Tropical Tradicional
Latina, Jazz Latino, Merengue, Pop Latino, Rock Latino
Alternativo y Mexicano-Americana (Tejana). Este crecimiento es
fascinante y como la fusión es el signo de estos tiempos de la
globalización hay artistas a los que no se puede encuadrar en
el rubro que supuestamente les corresponde.
Por
ejemplo, Rubén Blades obtuvo el Grammy en 1999 como artista de
pop latino con su álbum Tiempos, y Juan Luis Guerra en 1991 por
el exitoso Bachata Rosa en la categoría Tropical Latina que
luego se llamaría Salsa. Retorna el premio a La Gran Manzana en
1982 y hace justicia a la larga e importante trayectoria de
Frank Grillo "Machito" gracias al disco Machito and
his Salsa Big Band 1982 que contenía el tema "El As de la
Rumba", que fue muy difundido en mi programa Maestra Vida.
A estas alturas, varios maestros buscan otras alternativas
musicales. Por ejemplo, Tito Puente crea su latin ensemble
(octeto) con el que graba el disco On Broadway (que contiene
"María Cervantes" de Noro Morales) y gana de esta
manera su segundo Grammy. Más categorías En 1984 le toca otra
vez a Eddie Palmieri por Palo Pa' Rumba y, luego, éste y Tito
Puente empatan por sus discos Solito y Mambo Diablo,
respectivamente, el primero de "salsa" y el segundo de
jazz latino. Seguidamente y en dos ocasiones lo gana Rubén
Blades por Escenas y Antecedente. Eddie Palmieri conquista su
quinto Grammy por La verdad. Y, al año siguiente, va a parar a
manos de Ray Barretto y Celia Cruz (por fin se hace justicia)
por Ritmo en el Corazón.
En
este último caso, la crítica entiende que se premia la extensa
carrera de ambos ídolos. Las fronteras, la necesaria
independencia, entre los géneros musicales se vuelven ténues y
por eso dos de los discos de boleros de Luis Miguel consiguen el
ansiado galardón en la categoría de pop latino. Asimismo, es
creada la categoría de jazz latino y se premia, entre otros, a
Poncho Sánchez y Arturo Sandoval. En 1990 Tito Puente es
coronado por Goza mi Timbal (aunque la Academia registra el
track Lambada timbales). Luego Juan Luis Guerra y su grupo 4.40
por Bachata Rosa y Linda Ronstadt por Frenesí. A continuación
Gloria Estefan con Mi Tierra se impone a Willie Colón y su
disco Hecho en Puerto Rico que trajo el exitoso
"Idilio". Al año siguiente se reconoce, por fin, la
valiosa trayectoria del contrabajista Israel López
"Cachao", cuyo disco Master Sessions Vol. I, recoge música
del documental de Andy García Cachao: Como su ritmo no hay dos.
En los últimos años los ganadores han sido Gloria Estefan por
Abriendo Puertas, Rubén Blades por La Rosa de los Vientos,
Buenavista Social Club por el trabajo del mismo nombre, Marc
Anthony por Contra la Corriente y Tito Puente por el disco en
vivo Mambo Birdland que significó su retorno al fogoso mambo
neoyorkino.
En
el 99 la orquesta Van Van de Cuba lo recibe por Van Van is Here
en el rubro de salsa y Rubén Blades por Tiempos.en la categoría
Latin-pop. En el 2000, Gloria Estefan fue galardonada por Alma
Caribeña en la categoría Tropical Tradicional Latina y el
pianista Chucho Valdés en Jazz Latino por Live an the Village
Vanguard. Además, en el rubro de Salsa se premia a Masterpiece
de Tito Puente y Eddie Palmieri. En esta edición estuvo
nominado el percusionista peruano Alex Acuña por su disco
Acuarela de Tambores. En su última edición, los ganadores
fueron Roberto Blades con su disco Encore en la categoría
Salsa, Carlos Vives con Déjame Entrar en Música latina
tradicional, y Charlie Haden con Nocturne en el rubro Jazz
Latino. El aumento de categorías refleja el indudable impacto
de la música latinoamericana en todo el planeta y que el
ansiado crossover ya no es la utopía de otros tiempos, todo por
obra y gracia de la globalización y del talento de nuestros músicos
y nuestros ritmos que se encuentran en el pico más elevado de
la popularidad.
¡Familia,
la calidad definitivamente no es una causalidad. Saravá!
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