|
Por:
Julio D
Que
vivan por siempre:
“Los
reyes de la Bomba y Plena”
Rafael
Cortijo e Ismael Rivera
Como por cosa del destino en esta edición
estoy en la obligación de hablar de dos personajes que los
considero las columnas vertebrales de lo que ahora llamamos
“Salsa”. Digo esto porque este 3 de octubre esta cumpliendo
20 años de fallecido el Gran Maestro Rafael Cortijo, nacido en
Loiza Aldea, Puerto Rico y el 5 de octubre seria el cumpleaños
de Ismael Rivera conocido como “ El Sonero Mayor”, “El
Brujo” y “Maelo”, Me puse a investigar y estos dos señores,
fueron amigos de infancia,
dice la historia musical. Narraba Ismael que Rafael, le empezó
a crear conciencia diciéndole que era un buen cantante, un
vocalista especial.
Yo me había hecho albañil, trabajaba para
mi abuelo que era contratista. Rafael me iba a buscar con los
barriles, los tambores y mi abuelo decía: Ahí esta el negrito
ese con los barriles, lo voy a botar a él y te voy a botar a ti
también; que no te venga a buscar más.
Así fue como ocurrió el accidente. Cortijo
y su Combo, “El bombón de Elena”, “Quítate de la Vía
Perico” y muchisimos éxitos que hoy son joyas musicales.
El destino de dos hombres humildes era la música, lo explica Tite “Curet” Alonso (fenecido
compositor boricua).
Ismael era el maestro de la construcción.
En su barrio la calle “Calma” todo el mundo era albañil;
era un barrio de bomba y plena muy encendido, ¡calma era lo que
menos había allí”. Era una cosa que hacia pum-qui-pum,
pum-qui-pum. Y ese reloj, como que
se les metió en la sangre.
Rafael Cortijo tenia en los años cuarenta
una gran reputación como percusionista. Su fama pasaba de boca
en boca de todos los grandes del momento que visitaban
la Isla; desde Miguel Matamoros hasta Daniel Santos,
después conoció a el Gran Sonero Miguelito Valdés y juntos se
fueron a cantar a un garito de mujeres y marinos.
El impacto del Combo de Cortijo con Ismael
en 1954 fue tanto, que había dos maneras de tocar la bomba y la
plena; la folklórica, con panderetas y coros y otra manera,
impuesta por nuestros protagonistas con un ritmo genuino y auténtico,
a la que añaden metales con vientos que revuelcan los
pentagramas y los barrios de San Juan. “Cortijo supo
aprovechar el momento de euforia y consiguió buenos salarios a
la par que defendió las tarifas y el orgullo de los
percusionistas. En esa época, los músicos de los tambores
(negros sin mezcla) eran escondidos, debido a
su habitual agitación que destacaba sobre rostros bien
prietos, algo que se acentuaba a la hora de salir en televisión.
Los negros no salían en la televisión norteamericana, norma
que era copiada en Puerto
Rico. Ismael había conseguido su primera grabación con Lito Peña.
Posteriormente grabo “El Charlatán” con la orquesta
Panamericana en 1954 y ese mismo año Maelo y Fe Cortijo
grabaron su primer éxito juntos: “El Bombón de Elena”.
Estaban a la puertas de provocar un ciclón
musical en el Caribe. Se estrecharon los lazos con Cuba. Ismael
era un gran admirador de Benny Moré que solía trabajar en
“La Taverna India” el local donde se afincaba Cortijo. Hoy
es fácil entender el encuentro de los dos cantantes
superlativos: “Hicimos una gran amistad”. Para mi fue un
gran orgullo que me bautizara “El Sonero Mayor” contó
Maelo.
“EL
Combo de Cortijo en Nueva York”
Cortijo y su Combo viajaron por primera vez
a Nueva York en 1959-60. Conquistaron primero el Manhattan
Center y, mas tarde el famoso “ Palladium”, el grupo preparo
unas coreografías al dinámico estilo de los Lecuona Cuban
Boys.
Mientras Tito Puente, Machito y Tito Rodríguez
leían intrincadas partituras, Cortijo y sus muchachos
aprovecharon que tocaban de corrido para moverse
con agilidad sobre los escenarios. Por su parte Ismael
mostraba una rapidez increíble a la hora del montuno; donde
otros cantantes metían cuatro palabras, Ismael embutía veinte,
y en su sitio. Las giras no se hicieron esperar, su fama
trascendió desde Nueva York, Latinoamérica y hasta el resto
del Caribe.
Y el éxito mostró su lado tenebroso. En
1962 tras su aterrizaje en San Juan, y delante de varios
reporteros, Ismael Rivera es detenido por posesión de heroína.
Maelo fue sentenciado a cinco años de reclusión. Recalco en la
prisión de Fort Knox (Linxton, Kentucky), conocida como las
“Tumbas” porque tenia varios pisos bajo tierra. Bobby Capó
lo chocó tanto el encierro de Ismael que le compusó la canción
“Las Tumbas”.
Los músicos del Combo ven como su gran
cantante es detenido y condenado. Rafael Ithier forma con el
resto de los músicos “El Gran Combo” cuya primera grabación
se convirtió en su primer éxito.
Llevaba un titulo y un mensaje poco habitual
en el Caribe: “La muerte” mira que te coge la muerte.
Ismael cumplió 3 años y ocho meses de
reclusión. Nada volvió a ser igual. Ellos tuvieron que nadar
contra la corriente porque no les perdonaron el asunto de la
droga. Los consideraban un mal ejemplo y los empresarios les
cerraron las puertas.
Sus primeros discos después del trauma
carcelario ponen en
evidencia la desubicación sonora: grabaciones como “Ritmos
bailables por los Internacionales Cortijo e Ismael” presentan
una colección de guarachas en las que Ismael muestra su estilo
inimitable pero, no es lo mismo. Ambos viajan a Nueva York y
firman con el Sello Tico. Allí graban “Bienvenido” y “Con
Todos los hierros”, entre 1967 y 1968. pero su intento por
adaptarse a los tiempos aumenta el desconcierto, ya que se pone
en evidencia el cambio de sonoridad en el ambiente, llegan tarde
al nuevo sonido de Nueva York, el boogaloo, esas composiciones
tan simplificadas. E ahí en donde Maelo y Cortijo, aquellos
amigos de la adolescencia, lo intentan cada uno por su lado. Cortijo y su
bonche graba “SORONGO, que es lo que el blanco tiene de
negro”. Contiene varios números de Tite
Curet Alonso y el inevitable ritmo de boogaloo.
La recuperación discográfica de Ismael
llega de la mano de uno de los que si estaban en algo: Charlie
Palmieri y la producción del Incombustible Tito Puente
Este disco es el segundo con los
“Cachimbos” y se titula “CONTROVERSIA”. Ratifica el
renacimiento de Maelo. Ismael entra al periodo salsero en la década
de los setenta, arrastrando la condición de leyenda de otro
tiempo sin dejar de poner en evidencia en cada disco porciones
de su talento. Desde su cátedra sin trono, se permite ayudar a
jóvenes que despuntan tales como Ismael Miranda y Rubén
Blades.
Culturisandome musicalmente sobre la
historia del género de la “salsa”, leyendo libros de esta música
que me apasiona encontré a muchos conocedores que coinciden en
denominar a Benny Moré, Machito, Tito Rodríguez, Ismael
Rivera, Alberto Ruiz y Camilo Rodríguez como los mejores
soneros que ha tenido la música, es decir ‘La cumbre de
Soneros”.
Nota:
Quiero saludar a un amigo y colaborador de esta columna Neville
“Pichi” Ainslie gran investigador de salsa, y se te agradece
por tu ayuda desinteresada.
Hasta
la próxima
|